CHINO DE LA CHINA

Un impresionante dragón de pergamino obra de Ramón de los Heros preside el comedor principal (Foto: Olga Planas)

Un impresionante dragón de pergamino obra de Ramón de los Heros preside el comedor principal (Foto: Olga Planas)

Las leyendas urbanas que envuelven a los restaurantes chinos –ya saben, que si el glutamato, que si la sospechosa ausencia de funerales de conciudadanos chinos–, esconden al menos una verdad incontrovertible: esa cocina no es la verdadera cocina del gigante asiático. No es, ni siquiera, una burda aproximación a la cocina cantonesa.

Reparar este déficit y, de paso, reparar el honor de la gastronomía china ante el auge de vecinos y competidores, es lo que se ha propuesto el Grupo Tragaluz con el impresionante La Xina.

Para ello han acudido a un auténtico maestro chino, el jefe de cocina Ting Sum Chau, que junto a Marcelino Jiménez llevan las riendas de este restaurante situado en plena Ramblas.

La gente de Tragaluz –responsables de una amplia oferta de restauración de calidad a precios asequibles con locales como El Japonés, el Negro, el restaurante Moo del Hotel Om, y algunos más– se tomaron muy en serio su misión, y en este sentido formaron un equipo que recorrió China durante casi tres semanas (cerca de 5.000 kilómetros de Pekín hasta Lhasa, en la región del Tíbet), para empaparse de la esencia de la cultura local.

El interiorismo del local corrió a cargo de Sandra Tarruella e Isabel López (Foto: Olga Planas)
El interiorismo del local corrió a cargo de Sandra Tarruella e Isabel López (Foto: Olga Planas)

El resultado es un restaurante tradicional que no renuncia a la modernidad ni a la innovación, ni en la cocina ni en la decoración. Especializado en dim sums y platos al vapor –cuenta con un jefe de cocina, Luo Bing, dedicado solo a esta técnica tan saludable como milenaria–, y con una excelente selección de platos vegetarianos, así como adaptaciones de platos de otras tradiciones asiáticas.

 
 
La Xina se especializa en dim sum (Foto: Olga Planas)
La Xina se especializa en dim sum (Foto: Olga Planas)

1 COMENTARIOS

Oisin C. Vera

Anoche fuí a cenar con mi pareja con muchas ganas, ya que tiene buena pinta por fuera y por dentro y hacía tiempo que queríamos ir.

El problema es que si uno va con un mínimo de hambre, sale igual, con hambre.
Los platos son minúsculos y caros.
Me dijeron que los platos de carne y pesado son para 2, así que pedimos uno de esos (15,5€) y 2 platos individuales de 8,5€.

Resulta que los individuales eran mini mini, no estaban mal de sabor, tampoco es que fueran espectaculares. El plato de 15,5€ resulto ser también un plato individual, que tampoco estaba mal, pero tuve que comentárselo al jefe de cocina de la planta de arriba, y su manera de contestarme me ha llevado a publicar este comentario:

Yo (de modo educado) – Perdone, pero me dijeron que este plato era para 2 personas y resulta que es poquísima cantidad.
Cocinero (de un modo agresivo) – Si quiere lo devuelve.
Yo – Perdona, me han informado mal y voy a salir de aquí con hambre.
Cocinero – Las cantidades son las que hay.

Me costó 36,7€ la broma y salí con hambre a comer el postre a otro lado. Ojo, que he cenado en muchos lugares mas “chics” que este y los platos abundaban más.

Mi nota: un 6,5