La Villarroel
37 años en la brecha
La Villarroel abrió puertas en 1972 con la voluntad de crear “un teatro para la clase obrera”, y desde entonces se ha convertido en uno de los escenarios más activos de la cartelera barcelonesa, con especial atención a los autores jóvenes catalanes y en general a las artes escénicas más reivindicativas del tardofranquismo y la transición. En las tablas de la sala podía pasar cualquier cosa, y allí actuaron leyendas de la ciudad como el recién fallecido Pepe Rubianes, músicos como Ovidi Montllor, Raimon, Amancio Prada, cómicos como Faemino y Cansado, Miguel Gila, Karra Elejalde y el Tricicle, además de producciones de teatro con figuras como José Sanchis Sinisterra, Charo López, Emma Vilarasau, José Sacristán.
O cómo cambiar de género (sexo) y encontrar la dirección

Javier Daulte, el autor y director argentino es el director artístico de la Villarroel
Unos sucumben a la mala gestión o a la tiranía inmobiliaria –El Molino, la Beckett, el Arnau–, otros sobreviven a la dictadura de la rentabilidad económica sometiendo su integridad –pongan entre estos guiones a quienes ustedes estimen oportuno–, pero pocos teatros privados consiguen imponer su personalidad y apuestan por marcar una línea artística definida que deje su sello en el público. Por todo ello la recuperación de la Villarroel como teatro privado y sala de múltiples usos supone una de las mejores noticias del panorama cultural barcelonés de los últimos años.
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