Escuela (infantil) de calor

En el mismo momento que empiezan las vacaciones de los niños empiezan también los quebraderos de cabeza de los padres para que el verano no se convierta en un “me aburro” en forma de mantra. Aunque el presupuesto no de para grandes hazañas, la ciudad ofrece suficientes actividades como para que la agenda de los más pequeños sea variada y entretenida.


Playa de la Torre de les Aigues

“Niños al fresco, padres tranquilos”, podría perfectamente ser el eslogan de esta pequeña playa urbana. La profundidad máxima de la piscina no llega a los 70 centímetros, con lo que los niños pueden jugar, chapotear y liarla sin peligro y, casi igual de importante, sin molestar a nadie, ya que el 100% del público son niños, bebés, madres, abuelas y satélites infantiles por el estilo. La entrada vale poco más de un euro, hay lavabo, cambiadores y un arenal para hacer castillos y pastetas y volver a casa bien sucios, cansados y felices. Horarios, precios y más información, aquí.

Playa de la Torre de les Aigues

Estiu als museus

Verano y cultura no están reñidos en absoluto, como demuestra la increíble programación de actividades de los museos de la ciudad durante esta época. Juego de pistas, rutas e itinerarios, visitas dinamizadas, talleres (como el de pop ups que se realiza en la casa-taller de Oleguer Junyent, en la foto) y mucho más. Hay actividades a partir de los tres año. Horarios, precios y más información, aquí.

El increible estudio-taller Oleguer Junyent

Escapada a un parque acuático

Vale, no es algo que se pueda hacer cada día (es agotador para el cuerpo y pica un poco al bolsillo), pero programar una salida a un parque acuático le da un aire de fiesta insuperable al verano. Muchos ofrecen diferentes tipos de descuentos (para grupos, familias o entradas 2×1), seguro que alguno os encaja. Después, protección solar alta, gorras, bocatas y la sensación de velocidad que da bajar por un tobogán de agua, que no tiene precio.
Links a los diferentes parques, aquí.

El laberínto pirata de Isla Fantasia

Parques que son bosques

Barcelona tiene parques relativamente salvajes, donde la experiencia de dar un paseo o organizar un picnic se puede parecer mucho a ser un explorador en una isla salvaje. Por ejemplo, el Parque de la Oreneta, que además ofrece atracciones como el trenet o la granja de ponys (y hasta un merendero donde comerse un pollo a l´ast si la mañana se te alarga sin que tuvieras intención) o el Parc del Guinardó, también conocido como ‘Parque del niño del aro’ por la escultura que lo adorna. Allí se encuentra la mítica ‘Fuente del cuento’ donde antiguamente los habitantes de la zona contaban historias mientras esperaban que se llenaran sus cántaros.

Tren del Parque de la Oreneta

Pudding somos todos

Un increíble espacio en pleno Eixample, diseñado especialmente para el uso y disfrute de niños y adolescentes (“¿por qué nosotros no podemos?”, lloran algunos adultos, yo entre ellos) con una decoración totalmente timburtoniana diseñada por Jaime Beristain. Durante el verano, además de su oferta de bar, restaurante y zona de estudio, organizan talleres de instrumentos musicales, manualidades, teatro y hasta una escapada a una granja-escuela.
Más información y tarifas aquí.

El increible interior de Pudding

Festival familiar

Haciéndose cargo de que los asistentes a los festivales ya vamos teniendo una edad, muchas de las organizaciones de los mismos ya cuentan con ello y dan a los padres todas las facilidades para que su vida de padre no se de de tortas con su faceta de melómanos. En este caso el Embassa´t organiza su versión mini, el Petit Embassa´t (diseñado por Eloole www.eloole.com, en el que los niños podrán experimentar con la música, maquillarse como estrellas del rock o jugar a lo bestia en un espacio natural exclusivo. Mientras, los padres disfrutarán con los conciertos de Mishima, Pegasvs o We Are Standart, entre otros. Podéis comprar entradas con descuento en la web Salir en familia.

Casal artístico de La Capsa de Colors

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