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- El periodista y escritor sueco Stieg Larsson (1954-2004)
En ocasiones resulta esnob, además de estúpido, resistirse a los fenómenos, y más cuando, literalmente, te invaden. Diariamente realizo un trayecto de 25 minutos –eso cuando Renfe es benevolente– en tren más otros 10 en metro, y hace meses que no pasa un día (70 minutos diarios) en que no vea a una o más personas sumergidas en uno de los dos libros publicados hasta la fecha de la trilogía Millennium de Stieg Larsson.
Por todo ello, y casi sin quererlo, me he propuesto realizar aquí un pequeño experimento: como buena detective, agudizaré mis dotes de observación y daré constancia del día en que no descubra a alguien leyendo a Stieg. Actualizaré el día a día a través del espacio reservado a los comentarios.
Leí el insigne primer ladrillo, “Los hombres que no amaban a las mujeres”, hará pronto un año, urgida por una compañera francesa, puesto que en Francia ya hacía tiempo que disfrutaban del fenómeno crimonológico sueco. Se trata una máquina de entretenimiento perfectamente ensamblada, no precisamente una experiencia literaria excelsa, pero sí un “pasapáginas” absorbente, que sin duda se ha beneficiado del drama que ha envuelto a su autor –un periodista militante de izquierdas, como su protagonista, que murió antes de intuir siquiera el éxito de su hobby–, y al boom de la novela negra escandinava.

- “Los hombres que no amaban a las mujeres” (Destino), la primera entrega de la trilogía Millennium.
Aquí, un “teaser” de la película de inminente estreno, un ejericio entre los títulos de crédito de “El club de la lucha” y una resolución cualquiera de un capítulo de “House”.
De todo esto, y visto lo que también escribe Henning Mankell, al menos una cosa sacaré en claro: si voy a Suecia, no iré sola.

5 COMENTARIOS
Alicia Zola
Anteayer no vi a nadie (o no lo supe ver), pero el karma de Larsson se resarció y ayer, a las 18:59h una joven lo leía emientras esperaba el metro en la parada de Fontana. Al subirse al vagón pasó junto a otra joven que lo leía sentada. Otra joven más ayer, esta vez en la estación de Renfe Ceranías de Catalunya. Ésta última apenas llevaba unas pocas páginas leídas.
El estudio demográfico daría para otro post (tal vez para otra web) pero la inmensa mayoría de lectores (un millón de libros vendidos en España) de Larsson son mujeres en la veintena o treintena. ¿Por qué?
barcelones
A las 09:52 de hoy en la estación del metro de Catalunya (línea 3). Lo leía una chica de unos 25 años.
Mònica Escudero
Hoy le he visto en la tienda Divers, en la estación de Sants. Yo compraba la Vanguardia, que conste. Por el Cultures, ¿eh?
Alicia Zola
Dos personas hoy: en el andén 1 de la estación de Renfe de Plaza Cataluña y en los alrededores de la estación de Montgat.
La Rupe
Me parece un ejercicio interesante el que propones. Aunque me confieso totalmente ignorante en referencia al tema en cuestión debo decir que creo que mi vista ya se ha vuelto inmune a dichas portadas y me costaría un sobreesfuerzo de concentración proponerme contar las que llego a ver en un día.
A mí lo primero que me ha venido a la cabeza al ver el “teaser” es aquello de “érase una vez el cuerpo humano”. Y en cuanto al póster… espero que en el argumento de la novela haya algún tipo de justificación para semejante virguería estética.